sábado, 20 de septiembre de 2008

HSBC

Y es por esto que soy feliz al mirar por mi ventana, gracias HSBC por alegrar mis dias!

Antes de empezar a escribir acostumbro a lavarme las manos, no se, siempre lo hago, es cuestion de purificar mis dedos, por aquella sensacion de que nunca están limpios y por que a cada momento toco mi cabello, casi como mi obsesión de cepillar mis dientes mas de cuatro veces al dia. Estaba pensando y a pesar de que muchas cosas de la ciudad en la que vivo, de la ciudad en la que naci y de todo lo que me rodea me molestan, me encuentro en la conclusion de que no pude haber nacido en otro lugar, pertenezco a este lugar, incoherencias de la vida o de mis pensamientos quizás, pero aqui soy feliz.

La pequeñez de casi todo, la vida sencilla, el cielo azul y sus atardeceres sepia, los animales de traspatio, ruidos, costumbres, la música, la ausencia de la misma, la comida, la gente, la playa.
Y es que me gusta mucho la playa, muchos de mis planes a futuro tienen que ver con ella... tengo que ver con ella, me siento en confianza cuando estoy en ella, como si fueramos amigos, es mi playa, y como la escuche decir aquella vez, "caben todos y todos caben" al igual que en mi, recuerdo todo, recuerdo caras, las veo en sueños y respiro, las huelo, cada una con su olor inconfundible, lunares, marcas de vida.

Mientras voy de un lado a otro en esta ciudad, sonrío y recuerdo que hay cosas que sólo pasan aqui y me siento especial, el pasar por las calles y observar que la gente no duerme, que las luces nunca se apagan, las mil y una estatuas para el flaco de oro, los callejones, las platicas en las banquetas, pequeñas personitas arreglando al mundo con una cerveza o con un café en la mano, sentaditos en sillas de madera o en unas mas cómodas con tela.

Y al final del dia, al regresar a casa no hay nada mejor que mirar por mi ventana y observar hasta que los ojos ardan.